He tenido diversas cámaras a lo largo de mi vida, con periodos en blanco de fotografías en la era analógica, dependiendo de la copia de cámaras ajenas. Pienso que esto ha sido crucial para aficionarme de manera humilde y sin pedanterías al mundo de la fotografía, del que me queda muchísimo por aprender.
Kodak Ektra 12 Pocket
La primera cámara fue una Kodak Ektra 12 Pocket, en los años 80. Nada fuera de lo común. Apunta y dispara. No tenía flash. Si queríamos flash, había que comprarlo. Consistía en una tableta con diez disparos que se conectaba en la ranura que se ve arriba de la cámara (sobre el logotipo Kodak). Con cada disparo, se fundía uno. Así hasta diez. Era algo rocambolesco, pero cumplía su función. El carrete pasaba a la siguiente foto manualmente con una ruedecilla. Era la cámara familiar. En aquella época, pulsar accidentalmente el botón de fotografiar, apuntando a cualquier parte, era una tragedia. ¡Habías perdido una foto inútilmente! Una foto era un acontecimiento. Había que colocarse y sonreír. No valían las fotos espontáneas.
Polaroid 636 Close Up

Tras la Kodak hubo un periodo en blanco, hasta que llegó la Polaroid 636 Close Up en los ‘90. Una cámara para sacar fotos instantáneas, que como toda cámara analógica necesitaba su pack polaroid de carretes. Funcionaba con pilas. En la época de estudiante, con poco hierro en los bolsillos, cuando comprar carretes y revelar fotos costaba dinero, tampoco le dí mucho uso. Fue sobre todo cámara familiar y casera. Hoy me llama la atención porque era lo más parecido a lo digital que había, en el sentido de inmediatez. Reconozco que nunca me gustó la calidad de las fotos, pero esta cámara siempre tuvo sus adeptos. Creo que hoy día yo le daría utilidad, pues nuestra tendencia es guardar las cosas en DVD en vez de imprimir o revelar, como se ha hecho toda la vida. Así que, definiéndola como cámara pesada y sin mucho uso, en los ‘90 dependí mucho de cámaras ajenas para obtener copias de fotos, cuando las cámaras de uso común se sacaban de casa en momentos puntuales (fiestas, celebraciones, eventos, etc.), y los carretes nos limitaban a 24 fotos ó 36 fotos generalmente; las Polaroid, incluso a menos fotos por pack.
Werlisa Sport BF 105

Por fin compré una cámara para usar personalmente. Era analógica. Vivía fuera y aunque las cámaras digitales ya asomaban la nariz (recuerdo una compacta sin pantalla, parecida a esta Werlisa, pero ya digital que me maravilló), comprar una cámara digital implicaba al menos invertir también en un PC portátil con conexión USB donde descargarlas, algo que hice dos años mas tarde. Con esta Werlisa gaste muchos carretes de fotos. La cámara no era nada del otro mundo. Más robusta, pero igual que la Kodak de los 80, “apunta y dispara”. Eso si, llevaba pilas para el flash, y el pasar automático del carrete al disparar la foto. El característico sonido. La use entre finales del 2002 y principios del 2004. Fue poco más de un año, en los que tiré, según he podido contabilizar por sobres de revelados, unas seiscientas fotos. No era digital, pero la usé como si lo fuera. Empecé a tirar muchas fotos espontáneas. Aún la conservo. Hace un par de días la encendí y las pilas alcalinas aún dejaban a la cámara encenderse y hacer saltar el flash. Un par de tiradas (sin carrete dentro) y se acabó. Esta fue mi última cámara analógica, pero estoy pensando en volver a darle uso, más exquisito. Es una manera de obligarme a sacar fotos en papel.
Mucho se ha debatido sobre el fin de las cámaras analógicas, pero pueden coexistir. Evidentemente lo digital se impone, pero lo analógico sigue teniendo su uso. No hay que irse a un apagón de varios días, ni a un cataclismo, ni a una situación de periodismo de guerra en el desierto. En una acampada de una semana en mitad del campo para desconectar, sería absurdo tener una cámara que necesite recargarse con electricidad. Yo, al menos, si le sigo viendo utilidad. Quiere decir que su pequeña porción de mercado no tendría por qué perderla.
HP Photosmart 435

HP ya ha dejado de fabricar cámaras, y no es de extrañar. Parece que si una compañía abandona el terreno de las brigde, no funciona. Esta fue mi primera cámara digital. Fotos normalitas a 3,1 mpx, sin ningún tipo de ajuste, salvo el White Balance, y el temporizador. Nada que no tenga un móvil hoy día y que hizo que HP dejara de hacer cámaras. Si con la Werlisa saqué unas 600 fotos, con esta seguramente multipliqué la cifra en cinco años y medio. Ya no había limites de 24 ó 36 fotos. Se acabó el posado, se acabó el “paaataaataaaa” (¡cheese!). Nunca entendí lo de “patata” en una foto, pero si el “cheese” inglés. Con esta hice fotos como quise y cuando quise. Tenía vídeo con sonido de 320 x 240, pero era pésimo. Esta fue la cámara digital que con diferencia más he usado, supongo que por la novedad y el salto que supuso para mí ir de lo analógico a lo digital. Hace poco la recuperé de su caja, le puse unas duracell recargables y parece que ahora dura más. Cuando la usaba gastaba pilas en un día tenía y que andar recargando dos pares; mientras usaba un par de pilas, el otro par recargaba (cuando los cargadores necesitaban varias horas). Hace poco la volví a retomar y recordé aquellas autofotos quemadas y sin nariz, o esas fotos azules o verdes cuando había poca iluminación… sólo se trata de la variable nostalgia.
Aiptek Pocket DV 3300
La compré de segunda mano ya que la calidad del vídeo 320 x 240, era mejor (para lo que había), pero como cámara de fotos algo peor. Convivió con la HP 4 años y todos los vídeos de mis viajes fueron tomados con ella, como si de un antiguo tomavistas se tratase. Usaba la HP para fotos y la Aiptek para vídeos. Esta cámara la perdí, o me la robaron en Canarias, o en el Hotel o en el Aeropuerto. Simplemente al volver a casa ya no estaba en el equipaje. Por fortuna imaginando la posibilidad de que la maleta se pudiera perder, saqué la tarjeta de memoria con todas las fotos y la lleve yo personalmente. La maleta llegó sin problemas pero la cámara no estaba dentro. Sólo puedo decir eso.
Kodak Easyshare M863

Buscando unificar lo que hacían las dos anteriores, en el mismo viaje a Canarias en el que aún no sabía que volvería sin la Aiptek, compré la Kodak Easyshare M863. No era la mejor del momento en su segmento, pero si que conseguía unificar y mejorar la HP y Aiptek en una sola. Fotos a 8 mpx y vídeo 640x480 y zoom óptico 3x. No tiene modo manual “M”, pero si que permite modificar parámetros por separado, lo cual no significa “manual”. Por un lado ISO + WB y por otro el tiempo de exposición para fotos de noche a 0’5, 1, 2 ó 4 segundos. Optar por los dos es imposible. Por otro lado, tiene habilitados modos de escena precofigurados para según que tipo de foto. Esta cámara hasta ayer fue mi cámara “bolsillera”, pero ya va a cambiar, así que le he buscado una nueva usuaria en la familia que seguro que la aprovechará. La Kodak fue la que me hizo saltar de las meras instantáneas sacadas a modo metralleta, a la fotografía en sí, de forma humilde y aficionada y con mucho que aprender. No se si está tan exprimida como lo estuvo la HP, pero todavía ando buscando como sacarle trucos para que, dentro de sus limitaciones, poder sacar mejores fotos. Es cierto que se echa de menos el modo manual, pero esa adversidad te hace pensar trucos, en cómo engañar a la cámara. Dicen que el secreto es conocer a fondo tu cámara, y así lo he hecho durante dos años y medio.
Sony Bloggie mhs-pm5k

A falta de la clásica videocámara casera, cuando aún no pensaba en la bridge, opté por una Bloggie para grabar en vídeo HD eventos y viajes para acompañar a las fotos de la Kodak M863. Una cámara de 5 mpx, sin zoom óptico, muy buena en video 1080x720/60fps (la que más uso) y 1800x1080/30fps, pero normal en fotos. No suelo usarla demasiado. Cumple el rol de la antigua videocámara casera. Sólo eventos, no de uso cotidiano, a pesar de ser de bolsillo. Aunque en su momento me llamó la atención, los vídeos HD de algunas las cámaras bolsilleras ya eran iguales a los de la Bloggie al momento de comprarla, pero aún no tenía intención de cambiar la Kodak. Quizás hoy lo vea como un "torpeo", pero por su simple ergonomía y su cabezal giratorio puede ser útil en muchas situaciones. Me gusta mucho la fotografía, pero también la edición de vídeo. Hay cosas que me hacen verle sentido, ya que es el único dispositivo que tengo que grabe a 1080x720/60fps (lo que da una imagen muy fluida a pesar de no ser la resolución máxima). Si no, seguramente ya la hubiera vendido.
Canon-PowerShot-SX30-IS

Al final di el salto a una bridge, obviamente con posibilidad de controlarla de forma totalmente manual “M”, y que he usado pocos días aún. Todavía me infunde respeto. La compré sobre noviembre, cuando las horas de luz escasean. Conforme los días se vayan alargando y vaya confeccionando mi libretita de notas seguramente la iré usando más, pues estas cámaras no se deben comprar para tirar en automático. Lo importante es saber como responde tu cámara para saber, según las situaciones de escena y luz, que configuración le viene mejor. Experimentar al fin y al cabo. Algo he hecho, pero queda mucho por hacer y toda una vida por delante. No es una réflex, para lo cual hace falta ya una cierta inversión en accesorios, y no me veo saliendo cargado con equipos, pero se consiguen buenos resultados con ella.
Nikon P300
De reciente adquisición, esta Nikon P300 pasará a ser mi nueva cámara bolsillera. Ya sí, con modo manual, gran angular de 24 mm y con un diafragma luminoso de f/1,8 lo cual, como ya he podido comprobar con algunas fotos, me hará usar menos el flash y me facilitará la foto nocturna. Es el primer sensor CMOS que voy a usar realmente en fotografia, ya que aunque las filmadoras de Aiptek y Sony lo poseen, no las uso para hacer fotos.
Todo esto no se ha tratado de "coleccionismo de cámaras", sino de "torpear" y descubrir poco a poco la fotografía. Ello lleva a saber qué se busca. Ahora sí, es posible que el dúo Canon (bridge) y Nikon (bolsillera) me dure por varios años.